
Los recogebolas forman parte del decorado de cada gran torneo de tenis. Presentes en todas las canchas, aseguran la fluidez del juego entre cada punto. Su estatus, su marco y su remuneración varían de un torneo a otro, según lógicas que combinan el voluntariado federal, compensaciones en especie e indemnizaciones puntuales. Entre estos diferentes modelos, el tema merece que nos detengamos.
Estatuto federal y selección en Roland-Garros: un marco que no tiene nada de empleo
En Roland-Garros, los recogebolas no son empleados. El dispositivo es dirigido por la Federación Francesa de Tenis (FFT) a través del programa “We Are Ballos”, que abre cada año una campaña de inscripción destinada a los jóvenes licenciados de tenis. El acceso pasa, por tanto, por un marco federal, no por una contratación clásica.
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Este proceso institucionalizado se renueva en cada edición del torneo. La página oficial “We Are Ballos” anuncia, por ejemplo, la apertura de inscripciones para Roland-Garros 2027, lo que confirma un reclutamiento recurrente y estructurado. No existe ningún puesto permanente para esta función.
Los candidatos seleccionados pasan por varios meses de formación y entrenamiento antes del torneo. Aquí se habla de la remuneración de los recogebolas como si fuera un salario, pero el término es engañoso: en Roland-Garros, estos jóvenes son considerados voluntarios. Reciben un equipo completo (uniforme oficial, zapatos) y beneficios en especie, no un pago bancario.
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Compensación financiera en el tenis: lo que realmente reciben los recogebolas según los torneos
El modelo de Roland-Garros no refleja lo que se practica en todas partes. Las prácticas varían considerablemente de un torneo a otro, y la distinción entre voluntariado, indemnización y remuneración real no siempre es clara.
En Wimbledon, la compensación se describe como “simbólica” por las fuentes disponibles. El prestigio del torneo y la experiencia se presentan como la principal contraprestación. El All England Club proporciona el uniforme y cubre algunos gastos, pero los montos pagados, si existen, no se publican de manera transparente.
En el US Open, el funcionamiento es diferente. Los recogebolas allí son históricamente indemnizados, y el torneo recluta jóvenes de escuelas locales de Nueva York. El principio de una compensación financiera, aunque modesta, está más claramente establecido allí que en Europa, aunque los montos precisos no se hacen públicos de manera sistemática.
Lo que los recogebolas reciben concretamente
- Un equipo deportivo completo proporcionado por el torneo (uniforme, zapatos, a veces mochila), que se conserva después del evento
- Acceso a los entresijos del torneo y la posibilidad de asistir a los partidos fuera de su servicio en la cancha
- Un certificado o una constancia de participación emitida por la federación o el organizador, valorable en un recorrido deportivo
- En algunos torneos (notablemente en Estados Unidos), una indemnización diaria cuyo monto no se publica de manera sistemática
La motivación principal no es financiera. Para jóvenes de entre 12 y 16 años, la cercanía con los jugadores profesionales y la inmersión en un evento mundial constituyen el principal atractivo.
Voluntariado o trabajo encubierto: una zona gris jurídica raramente cuestionada
El estatus de voluntario aplicado a los recogebolas plantea preguntas que los organizadores de torneos no abordan con gusto. En Francia, el voluntariado supone la ausencia de un vínculo de subordinación y de una estricta obligación horaria. Los recogebolas de Roland-Garros siguen un horario preciso, obedecen a instrucciones detalladas y entrenan durante varias semanas.
La frontera entre el voluntariado regulado y la prestación de trabajo sigue siendo difusa. Este punto nunca ha sido objeto de un litigio mediático en Francia en el marco del tenis, pero la cuestión se plantea en otras disciplinas deportivas donde existen funciones similares.
El hecho de que los candidatos sean menores añade una dimensión adicional. La convención que regula su participación pertenece al marco federal deportivo, no al derecho laboral. Este montaje jurídico funciona mientras nadie lo impugne, pero se basa en el supuesto de que la experiencia vivida compensa la ausencia de remuneración.

Recogebolas en el deporte profesional: un modelo económico que interroga
Los torneos del Grand Slam generan ingresos considerables. Las dotaciones pagadas a los jugadores alcanzan sumas muy elevadas, y los derechos televisivos representan una parte importante del presupuesto de cada competición. En este contexto, el uso del voluntariado para los recogebolas crea un contraste sorprendente con la economía global del tenis profesional.
Este desequilibrio no es exclusivo del tenis. El fútbol, el rugby y otras disciplinas también utilizan recogebolas durante partidos o competiciones, con estatus igualmente variados. Sin embargo, el tenis es el deporte donde esta función está más codificada, más visible y más mediática, lo que hace que la cuestión de la remuneración sea aún más legítima.
Un modelo que podría evolucionar
Los datos disponibles no permiten concluir que haya una evolución inminente del estatus de los recogebolas en el tenis. Ningún anuncio oficial de la FFT o de los organizadores de otros torneos del Grand Slam va en este sentido. El modelo actual, basado en el voluntariado y la formación, parece estable.
Lo que cambia es la visibilidad del tema. Cada año, en el momento de Roland-Garros o de Wimbledon, la cuestión vuelve a aparecer en los medios. El interés del público por el tema aumenta sin que las prácticas cambien. El día en que un recogebolas o su familia lleve el debate al ámbito jurídico, la respuesta de los organizadores deberá ser más precisa que un simple remitir al “voluntariado”.
El funcionamiento actual se sostiene porque se basa en un intercambio percibido como justo por los participantes: una experiencia única a cambio de un servicio prestado al torneo. El número de candidaturas supera con creces las plazas disponibles cada año, lo que mantiene la relación de fuerzas a favor de los organizadores.